Palacio de la Conquista


Después de su regreso del Perú y ya notoriamente enriquecida la familia Pizarro, se erigió en la esquina sureste de la Plaza Mayor de Trujillo y al costado de Ayuntamiento, en la ciudad natal de Francisco Pizarro, un palacio de estilo plateresco en el siglo XVI construido por Hernando Pizarro y Francisco Pizarro sobre las antiguas carnicerías. Es el palacio más imponente de esta Plaza.

Este opulento palacio se estructura en cuatro plantas, siendo significativo por el escudo de armas de la familia Pizarro que se encuentra en el balcón de la esquina con su contenido iconográfico. En uno de sus lados está Francisco Pizarro y en el otro, su esposa, la princesa Inca Yupanqui, su hija Francisca y Hernando Pizarro. Coronan este edificio doce elegantes esculturas que representan alegorías de los vicios y virtudes. Son notables sus chimeneas, ventanas y artísticas rejas de forja.

Guerra civil entre españoles


Almagro, considerando que el Cusco estaba dentro de su jurisdicción destituyó a Juan Pizarro y lo encarceló junto a su hermano Gonzalo. Francisco acudió desde Lima y firmó un acuerdo con Almagro en Cusco, tras lo cual Almagro partió para Chile.

A la vuelta de su infructuosa expedición, Almagro trata de ocupar de nuevo el Cusco, el cual, defendido por su regidor Hernando Pizarro, estaba resistiendo un largo cerco por parte de los incas sublevados al mando de Manco Inca, que había conseguido huir de los españoles.

Mientras tanto Pizarro en Lima sufrió también el cerco de dicha ciudad por parte de Quizu Yupanqui, general y pariente de Manco Inca, quien tras estar a punto de tomar la capital, fue muerto en batalla. La victoria en Lima de Pizarro se debió a su estratégica alianza con los señores étnicos enemigos de los Incas. En este caso en peculiar destacó la alianza con la cacique de Huaylas. Estos acudieron a Lima con cinco mil hombres quienes pelearon junto a los hispanos en la defensa de Lima frente al cerco y ataque de Quizu Yupanqui.

Tras la llegada de Almagro al Cusco, Manco Inca levantó el cerco, lo que aprovechó Almagro para encarcelar a Hernando y Gonzalo Pizarro. Tras derrotar al lugarteniente de Pizarro, Alonso de Alvarado, en la Rota de Abanday, llega a un nuevo acuerdo con Pizarro en Mala (1537), por el que Hernando es puesto en libertad.

La paz fue corta y ambos bandos vuelven a enfrentarse en la batalla de las Salinas (1538), cerca de Cusco. Los almagristas son derrotados y Diego de Almagro procesado, condenado a muerte y ejecutado por Hernando Pizarro, en la Plaza Mayor de Cusco (8 de julio de 1538).

Tras la muerte de Almagro, Pizarro se dedicó a consolidar la colonia y a fomentar las actividades colonizadoras (envía a su hermano Gonzalo a Quito y a Pedro de Valdivia a Chile)

Sin embargo, los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Almagro el Mozo, los cuales, bajo el mando de Juan de Rada entran en la residencia de Francisco Pizarro en Lima y le dan muerte el 26 de junio de 1541 de una estocada de espada en el cuello.

La conquista del Perú


En 1531 llega a Perú, lugar de la muerte por viruela del Inca Huayna Cápac, lo que desató a su vez una guerra civil que enfrentó a los sucesores, Atahualpa y a su hermano, el Sapa Inca Huáscar. Pizarro se adentró temerariamente en el territorio inca con 180 soldados y 37 caballos, se dirigió a Cajamarca, donde toma prisionero a Atahualpa (16 de noviembre de 1532), y a pesar de haber recibido el rescate más alto de la historia le manda ajusticiar bajo los delitos de sublevación y mandar ejecutar a Huáscar, aunque Pizarro se niega a quemar vivo al Inca.

Mantuvo una estrecha alianza con la nobleza del Cusco, partidaria de Huáscar, lo cual le permitió completar sin apenas resistencia la conquista del Perú. Tras nombrar Inca a un hermano de Atahualpa, Túpac Hualpa, marcha al Cusco, capital del Imperio Inca, ocupándola en noviembre 1533. Su hermano Juan es nombrado regidor de la ciudad. Contrajo matrimonio bajo el rito católico con la hija del Inca Huayna Cápac, Quispe Sisa, bautizada como Inés Huaylas Yupanqui, con la cual tuvo una primera hija que llamó como su padre, Francisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo el segundo hijo del Conquistador, que murió joven. Francisco Pizarro ordenó la ejecución de Atahualpa, a pesar de su aparente cariño por él mientras estuvo prisionero. El 18 de enero de 1535, fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima, y Trujillo, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de marqués para su hermano Francisco, y el de adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.

Infancia y juventud

Francisco Pizarro nació en la ciudad de Trujillo (Extremadura). Existen dudas acerca de la fecha exacta de su nacimiento puesto que, si para unos historiadores fue el 16 de marzo de 1476, para otros fue la misma fecha, pero del año 1478. Algunos historiadores llegan a hablar de 1472.

Fue hijo natural del hidalgo Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, llamado "El Largo", que participó en las campañas de Italia, bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, y de Francisca González y Mateos, campesina y doncella de la tía de Gonzalo, Beatriz Pizarro, devota del Convento de San Francisco el Real (junto a la Puerta de la Coria).

La infancia de Francisco Pizarro fue muy pobre y difícil; fue iletrado y criador de cerdos. Al parecer abandonó Trujillo y se dirigió a Sevilla entre 1492-93.

A la edad de 20 años se alistó en los tercios españoles que a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, luchaban en las conocidas como campañas de Nápoles contra los franceses. Según López de Gómara habría servido bajo las órdenes de éste, siempre como soldado, en el sur de la península, Calabria y Sicilia. Regresa a Sevilla donde permanecerá hasta su marcha a América. Poco se sabe de su estancia en esta ciudad.

Francisco Pizarro


Francisco Pizarro González, marqués (Trujillo, Cáceres, 16 de marzo de 1476 — Lima, 26 de junio de 1541) fue el explorador y conquistador español del Perú, gobernador de Nueva Castilla (actual territorio peruano) con sede de gobierno en La Ciudad De Los Reyes (Lima). Es recordado por haber logrado imponerse sobre la civilización Inca con ayuda de diversos cacicazgos locales, conquistando el mencionado imperio cuyo centro de gobierno se ubicaba en el hoy Perú, y estableciendo una dependencia española sobre él. Si bien tuvo el título de marqués, fue "marqués sin marquesado "; sus descendientes tuvieron el título de marqueses de la Conquista. Para sus huestes indígenas era conocido como Apu (Jefe, Señor, General) o Machu Capitán (Viejo Capitán).

Ambiente religioso


El Virreinato Peruano se caracterizó por el profundo espíritu religioso, especialmente en el siglo XVII. Prueba de ello es que por esa época, Lima, con 26000 habitantes, ya contaba con 19 iglesias y monasterios y que el 10% de esa población estaba constituido por sacerdotes, canónigos, frailes y monjas, que penetraron profundamente en la vida del pueblo, en cuyas familias era casi una actitud tradicional destinar a uno de los hijos para el sacerdocio y observar rigurosamente las prácticas del rezo y del rosario a la hora del Ángelus y las asistencias a las diversas actividades de culto.

Fundada Lima, se estableció un obispado en 1541 que, en 1548, fue elevado a la categoría de arzobispado, durante el gobierno del pacificador don Pedro de la Gasca. Este arzobispado tenía bajo su mandato a todos los demás obispados que, por entonces, funcionaban en toda América del Sur, y eran el obispado de Cusco, Panamá, Papayán, Quito, Charcas y Paraguay. El primer arzobispo fue fray Jerónimo de Loayza hasta que, en 1581, fue nombrado como arzobispo fray Toribio Alfonso de Mongrovejo, considerado el verdadero organizador del sistema eclesiástico en el virreinato, para cuyo efecto reunió en Lima dos concilios provinciales. De acuerdo a esto la Iglesia Peruana se organizó en arzobispados, obispados y curatos. Se contaba también con los curas doctrineros en las reducciones.

Historia

La idea que en el pasado los glaciares fueron más extensos era saber popular en algunas regiones alpinas de Europa: Imbrie y Imbrie (1979) recogen el testimonio de un leñador que explicó a Jean de Charpentier la antigua extensión del glaciar suizo del Grimselpass. La teoría no fue postulada por una única persona. En 1821, un ingeniero suizo, Ignaz Venetz, presentó un artículo en el que sugería la presencia de rasgos de paisaje glaciar a distancias considerables de los glaciares existentes en los Alpes; esto era indicativo de que los glaciares fueron mayores en el pasado y que ocuparon posiciones valle abajo. Entre 1825 y 1833, Charpentier reunió pruebas para apoyar esta idea. Eln 1836, Charpentier y Venetz convencieron a Louis Agassiz de su teoría, y Agassiz la publicó en su libro Étude sur las glaciers ("Estudio sobre los glaciares"). Según Macdougall, Charpentier y Venetz rechazaron las ideas de Agassiz, quien había ampliado el trabajo de éstos, afirmando que la mayoría de los continentes habían estado cubiertos de hielo en tiempos remotos.

Agassiz presentó como prueba de la teoría glaciar un ejemplo clásico del uniformitarismo. Es decir, puesto que las estructuras observadas no podían ser explicadas de un modo ajeno a la actividad glaciar, los investigadores reconstruyeron la extensión de los glaciares en el pasado, ahora desaparecidos, en función de la presencia de características propias de zonas sometidas a la acción de los glaciares fuera de la situación actual de éstos.

En la época de Agassiz, lo que se estudiaba eran los periodos glaciales de los últimos centenares de miles de años, durante la glaciación actual. Todavía no se sospechaba la existencia de antiguas edades glaciales. No obstante, a principios del siglo XX se estableció que la orografía terrestre mostraba características sólo explicables por la sucesión de varios eventos glaciales; de hecho, se dividió el periodo glacial cuaternario para Europa y Norteamérica en cuatro elementos, basados fundamentalmente en los depósitos glaciales (en orden de aparición, Nebrasquiense, Kansaniense, Illinoiense y Wisconsiense). Estas divisiones tradicionales fueron sustituidas a finales de siglo cuando los sondeos de sedimentos del fondo marino revelaron ser un registro mucho más completo sobre el clima del periodo glacial cuaternario